Cuando me he enfrentado ante un Momento Decisivo de la Vida (los temidos MDV: Terminar con el infeliz de mi novio que me tuvo meses como una zonza, irme de ese trabajo terrorífico que no aprovecha todos mis -múltiples- talentos, sufrir ese síndrome pre menstrual en pleno invierno limeño -y es que díganme ustedes, ¿quién sobrevive cuerdamente un cielo tan gris como este?-) las amigas (y es que tengo las mejores) han ido siempre a mi rescate. Pero una tiene que tomar acción por si misma, así que debo confesar que usualmente he tenido tres principales rutas de escape:
- Arrasar con todos los productos chocolatazos del universo.
- Destriparme cantando a viva voz todas las canciones de James Blunt
- Actualizar cada dos minutos mi status de Facebook de “No sé qué hacer” a “Ahora, en verdad, no sé que hacer”
Evidentemente ninguna opción es recomendable para 1. Mis caderas 2. Mi salud mental 3. Mi reputación, por lo que en los últimos meses (y habiéndome enfrentado a múltiples MDV como rupturas, renuncias y cantidades groseras de cielos grises) decidí adoptar un nuevo salvoconducto: Cambiar.
Suena sencillo, pero créanme, no lo es. Lo más fácil es encerrarnos en esa cajita que llamamos “Zona Cómoda” y hacer lo mismo siempre. Me he dado cuenta, además, de que no es necesario esperar a un MDV para hacer un cambio positivo con una misma. ¿Por qué esperar a que pase algo malo para hacer algo bueno? Una debería atreverse a cambiar y hacer cosas nuevas cada vez que le venga en gana.
Pintarse el pelo, cortarse el cerquillo, cambiar de trabajo, decidir sonreír más, aprender un idioma nuevo, ordenar de una vez la alimentación (y es que uno no puede alimentarse para siempre de papitas y gaseosa… ¡ya no tenemos trece años!) o meterse en esos pitillos suena menos terrorífico de lo que realmente es… Pero chicas, ¡yo creo que vale la pena! Y es que, si la vida ya es la misma todos los días… ¿Por qué voy a ser yo la misma también?
Los primeros dos pasos para poner en práctica mi Nueva Filosofía de Vida (NFV) serán (como para ir calentando motores):
- Aprender a manejar
- Atreverme a hablarle a ese chico churro del gimnasio (¡ufff!)
Es por eso que abrí un blog. Para registrarlo TODO. Para recibir todos los comentarios de gente a la que le interese. Y que creo que chicas como nosotras tenemos mucho que opinar, ¿No?
Me voy a clases. ¡Escribo más tarde!



Uno de mis más memorables MDV (Momento Decisivo de la Vida) fue hace 2 años cuanod dije basta!! no estudiare algo que no me gusta, y me cambié a la carrera de Diseño de Moda, mi verdadera pasión.
Te leere, ayer tuve un MDV
Y cuál fue ese MDV que tuviste Naty??
Ayyyy, uno tiene MDVs todos los días… el mío fue cuando decidí dejar mi carrera y venir a estudiar a España