¿Alguna vez han sentido que las cosas simplemente… hacen CLICK?
7pm del viernes, el chico churro del gym me recoge de la oficina. Sin carro y con terno, me dice para caminar al Edo porque la noche está riquísima, así que nos ponemos a caminar (¡gracias al cielo por las ballerinas!). Me habla de la chamba, de la semana fuertaza que ha tenido, y siento que me habla como si nos conociéramos hace años (y yo lo escucho como si fuera mi pataza de siempre). Makis van, makis vienen, y este par de extraños compañeros de bicicleta no pueden dejar de conversar. Me cuenta que antes corría con Perú Runners pero que se lesionó así que por eso hace spinning, y que nunca deja de ir porque su chamba es tan estresante que si no bota el estrés de alguna manera se vuelve “un loco calato”, en sus propias palabras.
10pm, este par de bicicleteros ya han arrasado con todos los makis de miraflores. Me pregunta, “¿tienes algo que hacer? O… ¿quieres ir por un heladito?” Sin pensarlo dos veces, escojo el heladito. Le cuento de la chamba, de mis dudas sobre el mundo laboral, del viaje que quiero hacer y de mi absoluto convencimiento de que Calvin y Hobbes merecen un monumento. Nos reímos un huevo. No saben cómo me gustó poder reírme tanto. Sin darnos cuenta, nos dieron las 3 de la mañana. El MÁS caballeroso llamó un taxi de compañía (su carro está en el taller) y me acompañó hasta mi casa. Me llevó hasta la puerta, se despidió de mí, me sonrió… y me dio un besito en el cachete. De esos besitos que duran un segundo más de lo normal.
El sábado me desperté y me había mando un mensajito temprano
Decía: “Me encantó salir contigo ayer. Lo repetimos a media semana?”
Obviamente, le contesté que sí



q tierna esa foto!! asi q hiciste click con el churro del gym?? jajjajaja…buena alee xD