No tengo la suerte de tener abuelitos. Confieso que siento cierta envidia cuando veo amigas de mi edad que tienen a sus cuatro abuelitos vivitos y coleando – ¡debe ser lindo tenerlos siendo ya un adulto! Pero bueno, es lo que me ha tocado. A eso súmenle el hecho de que no tengo hermanos – con tan poquita gente, los RETO a imaginarse cómo son mis domingos familiares.
¿ADIVINARON?
Pues déjenme decirles que son, probablemente, TODO lo contrario a lo que ustedes han pensado.
Mis almuerzos de domingo son CUALQUIER COSA menos aburridos. A falta de gente, mis papás y yo hemos desarrollado una capacidad habladora que le daría envidia a cualquier narrador de fútbol, y siempre tratamos de hacer de esas pocas horas que pasamos juntos a la semana, las mejores. Casi siempre comemos en casa (aunque de vez en cuando salimos a algún lugar rico
): decidimos el “menú” en la mañana del domingo y desde el mediodía nos encerramos en la cocina a ver qué sale. El domingo pasado mi papá hizo un cevichito BUENAZO, de segundo mi mamá preparó una causa rellena de langostinos y de postre yo les hice un frozen de mango (deli y super light, ¡con Splenda! Aunque yo no comí, porque sigo mal de la garganta). Lo divertido de nuestros almuerzos es que los hacemos recontra relax y casi siempre comemos en la sala – hacemos una “mesa buffet” en la mesa de centro y nos sentamos súper cómodos a comer y conversar de absolutamente TODO. Sé que suena rarazo pero así lo hacemos desde que yo era chiquita – y la verdad es que me encanta. ¿Por qué no hacen algo así con su familia este fin de semana? Les aseguro que es muy divertido



genial idea!!! con mis papas tb haciamos lo mismo pero ultimamente como q cada uno anda en su mundo..buen momento para retomar el almuerzito famiiar ^^
para aplicar este domingo!!!!